El
Renacimiento fue tanto una forma de cultura, definidora de una época, como una
forma de pensar y de vivir.
Estas son
las notas que lo caracterizan:
Reencuentro
deliberado del hombre con la antigüedad clásica. Los escritores y los artistas
rechazaron la tradición medieval y prefirieron tomar como modelo las ideas y
las obras del período clásico de Grecia (siglos V al II antes de Cristo) y Roma
(que recoge la herencia griega). Volvieron a imponerse la ordenación lógica, el
canon del arte griego, el cultivo del latín y del griego, etc.
Desprecio
por las formas medievales. En el Renacimiento se dio al arte medieval el nombre
de «gótico» porque en aquel tiempo lo consideraban propio de los godos o
bárbaros.
Consideración
del hombre como centro de la reflexión y de las preocupaciones (humanismo), a diferencia
de la Edad Media, que tuvo a Dios como eje de toda actividad intelectual
(teocentrismo). El hombre del Renacimiento se llamó a sí mismo humanista, y
consideraba que el arte, la literatura y la música debían reflejar también sus
problemas, sentimientos y aspiraciones, abandonando el tema exclusivamente
religioso.
Visión
optimista del hombre y de la naturaleza. La recuperación de la filosofía
platónica trajo como consecuencia la búsqueda de la armonía y de la proporción.
La preocupación por el hombre tuvo como efecto un arte humanizado.
Se pueden
distinguir en el Renacimiento tres etapas principales:
1.
Prerrenacimiento (siglo XV), con su punto de arranque y centro principal en la
Florencia de los Médicis.
La arquitectura,
rompiendo con el gótico, volvió a los elementos constructivos y decorativos
empleados por el arte clásico. Sus principales representantes fueron
Brunelleschi y Alberti.
En
escultura, Ghiberti y Donatello cultivaron la proporcionalidad y el vigor
clásicos.
En
pintura se produjo una floración de grandes escuelas y pintores: escuela
florentina, representada por Fra Angélico, Masaccio y Botticelli; escuela de
Umbría, en la que sobresalieron Perugino y Signorelli; escuela de Padua, en la
que destacó Mantegna, y escuela veneciana, con figuras como Bellini y
Carpaccio.
2.
Renacimiento pleno (primera mitad del siglo XVI), con su centro artístico en la
Roma de los papas Julio II y León X. Fue el momento de máxima expresión y
apogeo del Renacimiento italiano, en el que triunfaron la claridad, la
simplicidad y la grandiosidad. Brillaron con fuerza los tres grandes maestros
Leonardo da Vinci, Rafael y Miguel Ángel.
3.
Manierismo (segunda mitad del siglo XVI), con su centro artístico en Venecia.
La escuela veneciana de pintura, esencialmente colorista, impulsó el retrato y
el paisaje. Artistas de primera magnitud fueron Tiziano, Veronés y Tintoretto.
La
cultura en la modernidad
Los tiempos editoriales imponen, en ocasiones,
extraños efectos de lectura. Luego de más de una década de su edición original
que data de 1986, se publica en españolDespués de la gran división.
Modernismo, cultura de masas, posmodernismo , segundo libro de Andreas
Huyssen
No hay comentarios:
Publicar un comentario